Tuna Mayor de Medicina de Cayetano Heredia presente en Festival Internacional de Tunas en España


La Tuna Mayor de Medicina de la Universidad Peruana Cayetano Heredia participó en el Festival Internacional de Tunas Costa Cálida, en España. En su visita al viejo continente, la Tuna Herediana recorrió distintas ciudades, como Cartagena, Sevilla, Barcelona y Jumilla, donde finalmente se integraron a este grato encuentro artístico.
El egresado Dr. Luis Susaníbar nos relata esta aventura:
La última aventura en España no fue solo un viaje… fue un camino que se fue quedando en el alma.
Por L. Susaníbar. Tuno Patolin.
Llegamos a Madrid, como quien regresa a un lugar que, sin ser propio, siempre te recibe como en casa. Sus calles nos abrazaron: Cascorro, el Arco de Cuchilleros, la Plaza Mayor, la Gran Vía… rincones donde nuestras voces se mezclaron con la historia, dejando notas suspendidas en el aire, como si siempre hubieran estado ahí.
Luego el destino nos llevó a Murcia, al encuentro del Festival Internacional de Tunas Costa Cálida. Y ahí, entre risas, guitarras y pasos ligeros, fuimos recorriendo sus calles con ese espíritu alegre y jaranero que solo la Tuna sabe llevar. Cruzamos el Puente de los Peligros, saludando a la Virgen de la Huerta como quien pide protección sin decir palabra… y nos despedimos entre música y emoción en el Entierro de la Sardina, sintiendo que una parte de nosotros se quedaba allí.
Pero el viaje no terminó. Se transformó en un periplo que nos llevó por Cartagena, Granada, Jaén, Sevilla y Barcelona. En cada ciudad encontramos rostros nuevos que pronto se volvieron hermanos, compartiendo canciones, historias y silencios que solo se entienden entre tunos. Porque hay lazos que no necesitan tiempo… solo verdad.
Y finalmente, llegamos a Jumilla. Allí, entre la calidez de su gente y el carácter de sus vinos, vivimos uno de esos momentos que se guardan para siempre. Nos reunimos con otras Tunas, no solo para cantar, sino para dar. Fue un encuentro con sentido, un evento benéfico por la lucha contra el Alzheimer, donde cada acorde llevaba algo más que música.
Sí, ganamos experiencia. Sí, nos llevamos algunos trofeos. Pero nada de eso pesa tanto como lo que realmente nos trajimos: crecimos, nos hicimos más fuertes, más unidos… más familia.
Y volvimos… con la certeza de que la Tuna no se queda en los caminos que recorremos, sino en lo que somos cuando caminamos juntos.
Porque allá donde vayamos, siempre habrá una canción esperando, una amistad naciendo… y un mismo latido que nos une:
amarillo en el pecho ilumina..!


